16 de septiembre de 2026
Una brújula crítica para el jurista contemporáneo: Diálogo con Riccardo Cardilli y Roberta Marini sobre la historia del derecho, el normativismo y la resistencia social
Incluso, si miramos a grandes pensadores de la modernidad como Karl Marx, vemos contradicciones complejas. Marx fue sin duda un luchador incansable por los oprimidos, pero en su vida personal no era en absoluto un feminista. Fue su hija, Eleanor Marx, quien intentó conjugar las teorías revolucionarias de su padre con las demandas de la condición femenina de su época. A pesar de crecer en un entorno intelectual brillante, Eleanor sufrió en su propia carne las opresiones de género de su tiempo, y su figura fue largamente invisibilizada.
Para comprender este fenómeno, recomiendo ver la película Miss Marx, que ilustra perfectamente cómo los grandes hombres de la historia a menudo fueron ciegos ante la opresión en sus propios hogares.
Natalia Rueda: Lo que describen se conecta con lo que el jurista Natalino Irti teorizó como el “nihilismo jurídico”: una situación donde el derecho se autoproduce y se consume como una mercancía más, al servicio de intereses individuales, perdiendo de vista la solidaridad, la comunidad y los valores colectivos. Ante este panorama caótico, donde el mercado nos aísla en nuestros propios deseos, ¿qué disciplinas u obras nos pueden servir de estrella polar? ¿Qué canciones, libros o películas nos recomiendan para resistir?
Riccardo Cardilli: Los latinoamericanos tienen una inmensa fortuna y a veces no lo saben. A diferencia de lo que ocurre desde hace décadas en varios países de Europa, en América Latina —así como en importantes regiones de Asia— las nuevas generaciones todavía conciben el derecho como una herramienta viva para la transformación pacífica y justa de sus sociedades. Es lo que yo llamo el medium de la transición social.
Esta conciencia de que el derecho es un instrumento para la gestión de trayectorias sociales innovadoras es fundamental. Por ejemplo, en la Unión Soviética, desde Stalin, se comprendió el derecho como un medio formidable de transición. E incluso en China, tras el triunfo de la revolución, la primera ley aprobada por Mao Tse-Tung fue sobre el matrimonio y la familia, buscando modificar de forma radical las costumbres tradicionales que consideraba bárbaras, como el concubinato o la falta de paridad entre hombres y mujeres. Niklas Luhmann comprendió bien esta transición social, y Max Weber señaló cómo el capital se adapta indistintamente al common law o a los sistemas continentales codificados. Sin embargo, el derecho, concebido como una ciencia social viva, resiste y actúa como herramienta frente al “río cínico” del capitalismo transnacional.
Hoy en día, la verdadera batalla no es entre estados o presidentes; es un conflicto global entre el poder económico, tecnológico y cultural transnacional y los pueblos que intentan oponer límites a ese poder. El sistema actual fomenta una sociedad de masas hiperindividualista y fragmentada porque una población dividida es infinitamente más fácil de gestionar que una comunidad unida y solidaria que no deja a nadie atrás.
En Europa e Italia se pretende debilitar la enseñanza de las humanidades, la historia y la filosofía, bajo el pretexto de que es más importante formar personas que solo sepan “cómo clavar un clavo”. Yo siempre les he dicho a mis cuatro hijos que la universidad no es un simple trámite para obtener un empleo, sino un espacio sagrado para la maduración del pensamiento crítico. Un ciudadano consciente de su historia y de su rol es un límite real al abuso del poder.
Para encender las células cerebrales y repensar nuestro presente, recomiendo fervientemente un libro pequeño de Filippo Gallo, titulado Celso y Kelsen para una refundación del pensamiento jurídico (cuya traducción al español fue publicada por Eudeba en Buenos Aires). Las grandes ideas no necesitan tomos monumentales; viajan en libros pequeños, como los Evangelios, que desde una pequeña y olvidada provincia del Imperio romano como Jerusalén iniciaron una revolución ética y social sin armas. Este libro confronta de manera brillante la concepción del derecho como pura norma estática (Kelsen) frente al derecho como el arte dinámico de lo bueno y lo justo (Celso).
Roberta Marini: Es verdad, las grandes ideas vienen en formatos breves; la teoría de la relatividad de Einstein también ocupaba apenas unas páginas y transformó la física moderna.
El capitalismo, como un “blob” gigante, fagocita y se adapta a cualquier realidad que encuentra; algo que el propio Karl Marx intuyó en su última etapa, al advertir problemas tan actuales como la explotación de la tierra y el suelo de cara a las generaciones futuras. Frente a esto, figuras de nuestra historia como Giorgio La Pira —quien fue profesor de derecho romano y padre de la Constitución italiana— hablaban de una “familia de pueblos”, entendiendo que los sujetos del derecho internacional no son los Estados soberanos, sino los pueblos unificados por la paz. La Pira sabía que el Estado es una forma de organización política sumamente reciente en la historia de la humanidad, mientras que la realidad romana era un imperio de ciudades.
Hoy vemos formas brutales de martirizar a los pueblos: la guerra física y las armas (como el martirio que sufre el pueblo de Gaza), pero también existen bloqueos económicos y financieros asfixiantes (como el martirio histórico que sufre el pueblo de Cuba). Un pueblo despojado de su memoria y de su historia es un pueblo indefenso. Ante esto, la memoria histórica es nuestra principal arma de resistencia.
Si tuviera que recomendar un libro indispensable de nuestra escuela para entender por qué estudiar historia del derecho romano hoy, elegiría el de Giuseppe Grosso: Problemas generales del derecho a través del derecho romano. Y en cuanto al arte y la resistencia, mi recomendación universal es la figura y obra de Pier Paolo Pasolini. Fue un intelectual extraordinario, un provocador necesario y un crítico lúcido y feroz de la modernidad consumista, un hombre que siempre tuvo presente el valor sagrado de la memoria histórica como escudo frente a la alienación del presente.
Natalia Rueda / Paula Natalia Robles Bacca: Les agradecemos infinitamente este espacio. Nos han dejado con innumerables reflexiones que enriquecerán profundamente nuestro trabajo.
[1] Docentes investigadoras del Departamento de Derecho Civil de la Universidad Externado de Colombia. Las opiniones expresadas en el texto no pretenden reflejar ninguna posición institucional.
[2] Para citar el artículo: Rueda, Natalia y Robles Bacca, Paula Natalia . “Una brújula crítica para el jurista contemporáneo: Diálogo con Riccardo Cardilli y Roberta Marini sobre la historia del derecho, el normativismo y la resistencia social”, en Observatorio de Derecho Privado Fernando Hinestrosa (PrivEx), Bogotá, Universidad Externado de Colombia, n.o 15, septiembre de 2026, disponible en: https://observatorioderechoprivado.uexternado.edu.co/.
[3] Entrevista realizada el 19 de mayo de 2026.